En Sa Clau de s’Armari hoy las palabras pesan un poco más y el silencio se hace más profundo. Estamos de luto. Nos ha dejado una mujer excepcional, una activista incansable y, por encima de todo, una amiga cuya generosidad no conocía límites. Marilina Tur Ollé no solo formaba parte de nuestra asociación; ella fue la chispa que encendió muchos de nuestros proyectos más queridos.
El corazón de Sa Questió: Un refugio para la cultura
Para entender la esencia de Marilina, debemos volver la vista a Sa Questió. En aquel local, que bajo su mando se convirtió en mucho más que un establecimiento, Marilina ejercía de anfitriona universal.
Fue allí, entre paredes que respiraban música y libertad, donde nacieron nuestros primeros encuentros y cinefórums. Marilina nos cedía su espacio sin pedir nada a cambio, convencida de que la cultura y el activismo necesitaban hogares donde florecer. Ella era nuestra alma mater, la persona que siempre tenía una sonrisa dispuesta y una mano abierta para cualquier causa que buscase un mundo más justo e igualitario.
Una vida dedicada a los demás: Musicoterapia y compromiso
Marilina era una mujer polifacética y profundamente comprometida con el bienestar ajeno. Como vocal de nuestra entidad, aportaba una visión siempre humana y conciliadora. Su pasión por la música la llevó a impartir clases de musicoterapia infantil, un proyecto que nació del corazón de Sa Questió y que buscaba sanar y educar a través del sonido.
Su energía era tan contagiosa que logró embarcar en la continuidad de este hermoso proyecto a nuestro presidente, Toni, y a su compañero de vida, Gianfranco. Tenían planes, tenían sueños y tenían la voluntad de seguir transformando vidas a través de la música. Lamentablemente, el cáncer se cruzó en el camino, truncando esos planes físicos, pero no la semilla que ella ya había plantado en todos nosotros.
Un legado que trasciende la ausencia
Desde Sa Clau de s’Armari queremos enviar todo nuestro cariño a su familia: a su hija, nietos, hermana y, muy especialmente, a Gianfranco. Debéis sentiros profundamente orgullosos de la huella que Marilina ha dejado. No todos los seres humanos logran que su paso por la vida sea sinónimo de luz para tanta gente.
Marilina fue madre, abuela, hermana y compañera, pero también fue la maestra que nos enseñó que el activismo se hace desde el amor y la hospitalidad.
Descansa en paz, Marilina. Tu legado sigue vivo en cada nota musical, en cada proyección de cine y en cada paso que demos desde esta asociación que siempre será tu casa. Tu fortaleza queda con nosotres para siempre.

